“La regla” del maridaje: vino blanco con pescado y vino tinto con carne

La "regla" del maridaje

El maridaje es un fenómeno relativamente nuevo y moderno que mueve a la industria editorial y a los medios de comunicación mediante publicaciones sobre la armonía entre el vino y la comida.

Hace mucho, mucho tiempo, el vino era la bebida más higiénica y saludable para beber, en comparación al agua, considerado un alimento básico en la mesa, que se combinaba junto a las tradiciones lugareñas.  No fue hasta mucho más tarde que los estilos culinarios regionales evolucionaron y, con ellos, el consumo del vino.  Es probable que haya sido en esa época que empezó a forjarse el pensamiento de que la comida regional marida mejor con vinos de la misma región.  Esta práctica es todavía evidente en los maridajes clásicos de vino y queso, o carne.  Por ejemplo, el Brie francés combina muy bien con un vino Beaujolais.  Otro ejemplo es el cordero, una carne de primera necesidad en toda Europa, que armoniza mejor con vinos tintos de regiones como Burdeos, Rioja o la Toscana italiana.

Nadie sabe cuándo pasó exactamente, pero hace también muchísimo tiempo, algunos hacedores de reglas crearon la regla para guiar a la gente perpleja con el tema del maridaje.  Ellos dictaminaron que el vino y la comida se hacen para el sentido de la vista y no para el gusto.  Miraron el vino y decretaron: Vino blanco con pescado y vino tinto con carne… así como las niñas van de rosa y los niños van de azul, instaurándose de esta forma uno de los muchos mitos alrededor del vino y su consumo.  Mientras que esto todavía se mantiene como un patrón de emparejamiento, hoy en día las recetas se han vuelto más complicadas, siendo protagonista la cocina fusión, con una multitud de ingredientes complejos, únicos, que han invadido el mercado local de alimentos y que pueden alterar completamente los perfiles de sabor.

Ahora cenamos en restaurantes con comidas de todo el mundo.  La cocina fusión con sus técnicas únicas de preparación, inspiradas combinaciones e ingredientes exóticos han creado nuevas y emocionantes posibilidades de armonías entre platos y vinos.  Es ahí donde las guías y los sommeliers entran en acción.

Por supuesto, un vino blanco de cuerpo liviano armoniza maravillosamente con pescado blanco pero, hoy, cuando se pide pescado en un restaurante puede venir envuelto con tocino y bañado con una salsa de frutos rojos a base de vino tinto.  Esto plantea una pregunta importante: ¿Es una regla de talla única adecuada para la cocina compleja de hoy?

En estos tiempos, el maridaje se ha convertido en un desafío aún más grande, no sólo debido a los cambios en nuestras dietas y cocina, sino también debido a las opciones (cada vez mayores) que tenemos al seleccionar un vino.  Date una vuelta por tu supermercado o tienda favorita, y probablemente encontrarás decenas de regiones vinícolas internacionales y exponentes elaborados a partir de diferentes variedades de uva.  Todo esto se suma a la compleja tarea de elegir un vino único que no sólo complementará tu comida, sino que te hará vivir una gran experiencia.

Piensa en esto…

Un pescado a la parrilla maridaría muy bien con vinos tintos ligeros, con una breve crianza, ya que el ahumado de carbón juega con la ligera vainilla de la barrica de roble.  Prueba este maridaje con un Tempranillo (particularmente un riojano joven o crianza), Lambrusco seco, Gamay/Beaujolais, Sangiovese/Chianti que son más ligeros en taninos.  Estos vinos que seguramente ya conoces, podrían ser muy buenas opciones para acompañar pescado.  El éxito de la armonía dependerá de la intensidad del vino y de la comida.

Una buena carne y un vino blanco con paso por barrica de roble, también podría resultar en una combinación deliciosa.  Cuando quieras preparar una cena al aire libre, piensa en una carne a la parrilla para disfrutarla con una copa de Chardonnay o de un aromático Viognier (tiene potencial para producir vinos con cuerpo y carácter).  ¿Por qué no también acompañar tu parrilla con un rosé de la variedad de uva Agliánico, que ofrece aromas complejos y destacado cuerpo, lo cual lo hace una excelente opción?  Todos sabemos que un vino tinto siempre quedará increíble con carne roja, pero eso no significa que debas descartar un vino blanco o rosé, bien elegidos.  El objetivo es encontrar un vino blanco o rosé que imite las cualidades robustas de los tintos típicos.

Lo más importante con respecto a las armonías entre vino y comida es saber que además de las relaciones clásicas, como la regla (confirmada por algunas excepciones) es tener en cuenta que, si queremos disfrutar placenteramente de una comida en armonía con vinos, debemos estar permanentemente abiertos a probar cosas nuevas.

El génesis del maridaje comienza, entonces, cuando decides perder la inocencia y desobedecer la regla.  Así que la próxima vez que sirvas pescado podrías también poner una botella de vino tinto en la mesa, porque no tienes nada que perder.

LA MEJOR REGLA: ¡EXPLORAR Y DISFRUTAR LA EXPERIENCIA!

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